domingo, 30 de junio de 2013

SARALEGUI: sección consejos

DE ALGUNOS CONSEJOS QUE MONSIEUR SARALEGUI DA A LOS JOVENES POETAS


1- Si te encontraras ante la curiosa aunque natural situación de que en mitad de una lectura pública sintieras la proximidad intrínseca de un flato en erupción, no caigas por favor en la bagatela actoral del movimiento de silla o el vulgar ataque de tos u otro cualquier grosero manotazo de cobardía. No señor. Ante la profunda certeza de lo porvenir asumirás “La Postura del Gladiolo”. Esto es, cuando sobreviene el flato aquel que reconoces en tu fuero más intestino como “El Aullido De Lo Portentoso”, contraerás los glúteos en forma lenta y serena pero segura; apenas inclinado el cuerpo hacia adelante; con rostro impávido y sin que la voz -que sostiene al poema- caiga en aflautamientos ni ayes delatores, para finalmente dejar nacer al monstruo que te habita resumido en un breve silbo inaudible para los otros pero redentor para tu propio ser. El flato tuyo así se verá liberado del mismo modo que tú sentirás una liberación excusada de testigos. Si el mencionado flato llegare a producir desmanes olfativos a tu alrededor, sin inmutarte has de tomar tus papeles, te pondrás de pie y disimulando todo rastro de culpabilidad darás un paso adelante y sonriendo delicadamente al público saludarás con elegancia y soltura en leve inclinación de cabeza dejando atrás para siempre ese escenario, ese público y ese flato vencido en su fallido estertor.

2 - Si quieres triunfar observa a los poetas de boliche. Sin el estudio consecuente ¿Cómo se podría declamar revoleando los ojos, extendiendo los brazos y haciendo morisquetas? ¿Cómo impostar la voz de tenorino y regalar un concierto de ademanes circenses a quienes nos escuchan? ¿Cómo cautivar a los espectadores sordos de poesía sin la baba fosforescente del narcisismo coronándonos la boca? Nunca leas ni parado ni sentado, no leas, recita de memoria y caminando. No dejes de practicar la sobreactuación. Con el cuerpo y las muecas puedes disimular aquello que no eres capaz de escribir.

3 – Si te invitan a conferenciar sobre poesía no te metas en un terreno que desconoces, recuerda que no sabes nada del tema. Cuenta anécdotas, se simpático, gesticula. Relata con grandiosidad aquellas insignificantes cosas que te han sucedido. No hables de poesía sino de ti mismo pero sin que se note. Acude a cuanta invitación te hagan. Lee tus poemas en cementerios y plazas, en selvas y desiertos. Ten paciencia. Un día algún desprevenido pondrá una flor en uno de tus libros. Sí, en esos que ya estaban marchitos antes de ser publicados.







miércoles, 19 de junio de 2013

SARALEGUI Y LAS DEUDAS


Había un bioquímico que le debía mucha plata Se le venía escapando de los bares, de la casa, del laboratorio, era imposible ubicarlo pero los jueves el ñato hacía guardia en el hospital y hacia allí se encaminó Monsieur SARALEGUI. En medio de la sorpresa del otro, en un clima de amable tensión, se quedaron en el laboratorio del nosocomio conversando, primero del monto que le debía (al profesional se le llenaban los ojitos de lágrimas) y de los problemas acuciantes de la realidad. Justo aquí que lo mandan a llamar de una sala. SARALEGUI se quedo solo en el laboratorio esperando el retorno. Al cabo de unos minutos golpean la puerta. Abre y lo miran con inmaculada inocencia una viejecita y una señora gorda. Llegaba, cada una, a sacarse sangre. En fracción de segundos, el espíritu del viejo SARALEGUI resplandeció y las hizo pasar. Mientras les explicaba que su asistente había salido por una emergencia, comenzó a manipular enseres y objetos que sus ojos jamás habían visto, mientras con suave tono les decía: Nos les va a doler ¡Tengo una mano! Estiró la situación lo más que pudo y cuando estaba por renunciar a su plan, se abrió la puerta. Tal como lo esperaba, era el bioquímico deudor. Cuando lo vio en la mesa de trabajo rodeado de chirimbolos que vaya uno a saber para qué sirven, se acercó cauteloso y en un susurro le preguntó: ¿Qué está haciendo Saralegui? En el mismo tono nuestro héroe respondió: Si no me das la guita ahora mismo te lleno el laboratorio de sangre. Sobra decir que gracias a su asombrosa rapidez, Monsieur SARALEGUI consiguió el objetivo. Tras una cordial despedida llena de encanto, abrió la puerta del laboratorio hospitalario y parados delante suyo cuatro personas estaban a la espera de ser atendidas, ante lo cual, Monsieur SARALEGUI -que jamás duerme- se inspiró para un último gesto de venganza. Dando ayes y gemidos de profundo dolor se alejó del lugar entre estos atribulados rostros, tomándose fuertemente el brazo y gritando: ¡Este animal me destrozó la vena!
No miró hacia atrás, quizá no tuvo el valor de hacerlo.




sábado, 11 de mayo de 2013

SONETO A LA MUJER GORDA QUE AMO



Aquesta mujer que teje y que desteje
los hilos del verano en que perdura
su inmenso cuerpo que suda, suda y suda
y en el cual me resbalo como un peje.

Aquesta mujer no deja que me aleje
aquí atrapado quedo en su gordura
cual mosca en la miel que dura, dura y dura
o satán gozando en un festín hereje.

No hay amigo que hoy no me aconseje
huir de ella y de su encarnadura
mas, sé que es imposible tal suceso

En su cuerpo (y no es que yo me queje)
encuentro grande riesgo y aventura
y además… consigo justo eso.


(ilustración: Fernando Botero)

martes, 6 de noviembre de 2012

LA BALADA DE LOS 3 HIPOPÓTAMOS

Un hipopótamo entró en la bañera.
No pudo salir. Espera y espera.

Doña hipopótama se metió igual.
Bañera, por suerte, de puro metal.

Hipopotamito buscó acomodarse.
Se cayó hasta el fondo. No pudo pararse.

Los hipopótamos viven en la tina,
Comen las esponjas, beben lavandina.

.¿Otro hipopótamo podría caber?
No lo sabemos. Tendrá que nacer.

¿Doña hipopótama está embarazada?
Eso es imposible, pues está atorada.

¿Cuántos hipopótamos caben en la tina?
Sólo caben tres y están en la ruina.

¿Cuántos hipopótamos caben en un bote?
Tantos como el coso se mantenga a flote.

¿Cuántos hipopótamos caben en un árbol?
Sólo los que vuelan, el resto está a salvo.

¿Cuántos hipopótamos tiene en ese baño?
No insista, le dije, son tres todo el año.

¡Pero como viven es toda una hazaña!
No crea, llegaron desde Hipopotamia.



Monsieur SARALEGUI
para sección literaria de Revista Cultural “Pindonga y Recuerdos”




 

VILLANCICO HEREJE

Eran cuatro los reyes de oriente

Cuatro sueños de andar peregrino
Eran cuatro los reyes de oriente
Pero uno quedó en el camino,

Melchor viaja de Europa con oro.
Con incienso, Gaspar desde Asia.
Baltasar con preciado tesoro
africano de mirra y de gracia.

Pero uno cambió su destino.
se quedó sin camello Bartolo,
pues al noble animal, su intestino
le explotó por la causa de un bolo.

Con obsequios de muy grande peso
de las islas venía llegando,
al camello lo alimentó a queso,
tanta cosa lo fue taponando.

Preso estuvo de gran desconcierto
el rey mago llamado Bartolo.
Abrió carpa en mitad del desierto,
tocó flautas de un agujero solo.

No importó quedar fuera en la historia,

dio placer a viajeros y sabios.
Aunque piensen que de él no hay memoria,
en la gloria quedaron sus labios.

Labios gruesos Bartolo tenía,
el rey mago de los sarracenos.
¡Qué gran pena! Así se decía,
¡Que Bartolo no tuviera senos!


Monsieur SARALEGUI
para sección literaria de Revista Cultural “Pindonga y Recuerdos”



sábado, 3 de noviembre de 2012

SUCESOS AMOROSOS - REVISTA CULTURAL "PINDONGA Y RECUERDOS"

Jean Vecchi Le Peduche, tras su fallido matrimonio (un fracaso rotundo, hay que decirlo) con la Pelusa, fue en busca de Cenofia Puchiarelli, mas conocida como la  flaca Lamparita. Tras una insistente sucesión de exordios, una infinita voluntad y una insoportable persecución, siempre por parte del enamorado, la rara muchacha accedió a tomar un helado en lo del sordo Sonsano, la única gelatería del barrio Las Tripas.
Como es costumbre en el barrio, mientras ella pedía uno de chocolate suizo, el sordo le servía uno de Sambayón, al igual que mientras el Romeo pedía uno de limón y crema rusa, el empresario heladero, le entregaba, con si habitual sonrisa de nada, uno de dulce de leche.
Las discusiones y peleas de cada cliente con el comerciante, como es ya tradición de muchos años en Las Tripas, cesaron cuando los cucuruchos empezaron a chorrear a lo loco.
Esta situación provocó un malestar mayor aún en la pretendida. Era evidente que ella no quería saber nada con el susodicho y que aceptó este encuentro por la insistencia antes mencionada. Este momento de tensión, sumado a que la flaca Lamparita odia los helados, dio por finalizada cualquier posibilidad de relación entre ambos sujetos.
Fuentes no autorizadas confirman que las mujeres de Las Tripas, no piensan ni asomarse a la vereda hasta que Jean Vecchi Le Peduche consiga novia.

domingo, 21 de octubre de 2012

MEMORIAS DE MONSIEUR SARALEGUI




LA FINADITA

Tía Zelentonia, pidió ser enterrada con los pies afuera porque le gustaban mucho los zapatos. Tras su lamentable pérdida, una vez por semana había que ir a cambiarlos, para lo cual la familia se organizó muy prolijamente.
Hasta que como siempre ocurre, un día no fue uno, otro día no fue el otro y así, se fue perdiendo el interés. Al final ya los responsables de comprar el calzado, también dejaron de hacerlo
Hoy tía Zelentonia, duerme en paz, pero descalza.

MEMORIAS DE MONSIEUR SARALEGUI




ANTES DE ANTES

La memoria del espermatozoide que fui, revela que era muy distraído y que mientras todos se peleaban por llegar a algún lugar del cual yo –espermatozoide distraído, al fin- no tenía la menor idea, un hálito poético me empujó hacia un reducto desconocido e inesperado.
Mi madre no se acuerda. Mi padre mucho menos.
El espermatozoide que fui, canta y aplaude con su carita inocente. Pobrecito. 

Revista Cultural “Pindonga y Recuerdos”

Sección "Célebres cacos de hoy"

Conocida ampliamente por todos en el barrio Las Tripas, es la quintita de doña Azulcenza Magaña. Dicha quinta de frutos y hortalizas ha sido motivo de gozo y orgullo para tan digna vecina. No se pueden negar, tampoco, los afanes trabajosos que han urdido en más de una oportunidad Los Desarrapados de la Ochava, por conseguir saciar su gula, entrando a hurtadillas, tras saltar el paredón lindero a la finca. para sustraer duraznos, ciruelas y nísperos, aprovechando que la propietaria se acuesta cada noche a las 20 en punto, tras sutil desmayo, que jamás ningún cerebro de la medicina ha podido explicar.
Pero el caso que hoy nos ocupa, es el del célebre caco, Jean Vecchi Le Peduche, quien haciendo gala de su fama de solitario, pretendió abastecerse fraudulentamente con estas exquisiteces, para después venderlas en el mercadito del inocente Chin Wang Po, alias “El oriental”, natural de Montevideo, como todos saben.
Pero no siempre la ocasión hace al recolector de cosas ajenas. Aquí el destino le fue esquivo. Justo esa noche, doña Azulcenza Magaña, se desveló por primera vez en los últimos 45 años. Para colmo de males, en tren de festejar tal milagro, apenas pasadas las 20 horas, se allegaron a su casa Las Murmuradoras del Recoveco, munidas de pastelitos y varias botellas de licor de huevo. Cerca de la medianoche, salió al patio a vomitar, doña Severa Iparagarreta, quien al percibir una siniestra sombra tras la higuera, pegó un alarido que partió las baldosas. De inmediato, estas nobles señoras alcoholizadas, atraparon a Le Peduche, lo ataron a un álamo, le abrieron la boca y le introdujeron 45 ajíes de nombre grosero, que le hicieron masticar lentamente, uno por cada noche desvelada de la dueña de casa y entre grititos y carcajadas estertóreas, lo largaron a la calle, obligándolo a correr desaforadamente en busca de una canilla.
Mientras encendía la radio para bailar descalzas en el patio, Idelfonza Camiletti dijo lapidariamente: “Este no afana mas, no afana”.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Revista Cultural “Pindonga y Recuerdos

Sección “La vida es dura y si le pegás es peor”

Cuando un amante de la cocina despliega su imaginación, puede alcanzar el rango de los dioses. Salvo por una causa molesta que impide tal acceso: Los mangueros de recetas.
Cuando presentas en una reunión, una comida inventada por ti mismo, exótica o al menos, originalísima, y lo comentas profiriendo un simple: “Esta es la ensalada SARALEGUI”, inmediatamente aparecerán estos aprovechadores del talento ajeno.

Podríamos dividirlos en tres tipos:
A – El fanfarrón: Es quien te pedirá la receta que luego presentará la semana siguiente en una reunión a la que no serás invitado y en la que, tras el rotundo éxito obtenido, exclamará: Esta es una receta que se me ocurrió en una inspirada noche de ocio creativo, la semana pasada.
B – El sentimental: Es quien te pedirá la receta que luego presentará la semana siguiente en una reunión a la que no serás invitado y en la que, tras el rotundo éxito obtenido, con ceño fruncido, ojos humedecidos y voz temblorosa, dirá: Esta es la receta que mi amada abuelita me preparaba en la infancia.
C – El superado: Es quien te pedirá la receta que luego presentará la semana siguiente en una reunión a la que no serás invitado, pero como es jodido, no hará la receta tal como se la diste sino que pondrá cosas que ni mencionaste y quitará otras que para ti son elementales. Al percibir en el rostro asqueado de los comensales que se ha equivocado rotundamente dirá: “Esta es la ensalada SARALEGUI”.

 Monsieur SARALEGUI .    


miércoles, 1 de agosto de 2012

CONSEJOS BIZANTINOS DE MONSIEUR SARALEGUI 3


INSTRUCCIONES PARA TENER ÉXITO EN UN BAILE



Cuando concurres a una fiesta o salón de baile o simple pachanga debes estar completamente convencido de que tú eres el indicado para bailar con cualquier chica de allí. Para esto antes debes prepararte bien. Tras unas abdominales (digamos, 300) el aseo es primordial. Nunca vayas a un baile sin lavarte los sobacos (es la parte mas cercana a la nariz de la posible presa)



Una vez allí debes elegir a la mujer con la cual bailaras y demostraras todas tus habilidades. Cuando estés listo debes estar con un par de tragos encima para sentirte libre (un par de tragos, no es botella)



Como primer movimiento, tienes que examinar el comportamiento de la mujer, y así te darás cuenta de su disposición de ánimo. Si no te ha visto, párate delante suyo, disimuladamente. Si corre la vista, vuelve a ponerte delante. Si al cabo de 2 horas de cambios de posición, no te ha mirado, no la saques a bailar. Luego está aquella que te mira como si fueras una lonja de fiambre, es decir frunciendo el ceño. Tampoco la saques. Aquella otra que al verte congela la sonrisa y pone los ojos en posición de huevo frito. Menos, a esa no. Pero si una muchacha te mira de reojo y no es bizca, préstale atención a las mejillas. Si se ruboriza al verte de soslayo, tienes compañera de baile.



Elige el tema que bailarás. Si no eres un bailarín experto debes seleccionar bien la pieza para no caer en el ridículo. El pericón no es aconsejable, pues se baila separados los cuerpos. Si llega el rock, tampoco. No quieres parecer espástico. El tango es demasiado complicado y de mirarte los pies, olvidarás el motivo por el cual estás allí. La ranchera es lo ideal. La tienes contra tu pecho, siempre es el mismo paso y puedes iniciar una conversación



Es fundamental el comportamiento durante la danza. Debes ser elegante, amistoso (pero no cargoso), debes hablarle suavemente,. (no sudes – no le grites – no la pises – esconde tus pasiones mas bajas)



Si llegas con ella a la sección de música romántica, estás a un paso de conseguir tu cometido. aquí es esencial la conversación. Si tu vida tiene el atractivo de la vida de una almeja, inventa algo mas entretenido, como un viaje a Capilla del Monte, el ascenso al cerro Uritorco, tu encuentro con los extraterrestres y el viaje en la nave espacial alrededor del mundo. No le muestres que eres un tipo aburrido sino lo todo contrario. 



Cuando te parezca que ella confía en ti, intenta llevarla a un apartado del boliche, (los pinos de atrás, por ejemplo) pero no seas directo, puede rechazarte. La inventiva es la mejor arma. Comienza una conversación profunda: ¿Te gusta la psicología? Si te responde que si, le dices lo siguiente: Voy a hacerte un mini-test psicológico que te va a alucinar y lo podrás aplicar luego con tus amigas.



Una vez en los pinos de atrás, hazle creer que harás el mini-test pero inmediatamente comienza a hablarle de ella. No hables de ti. Tampoco le hables de su cuerpo (tienes unos pechos descomunales...) sino de su ser interior, le dices por ejemplo: He notado en ti que tienes un alma muy bella, o, al hablar contigo, tengo la certeza de que tu espíritu es todo luminosidad (mirando el escote)


Amigo mío, si con estas técnicas del abordaje no consigues una muchacha, consíguete un manual y dedícate a la electrónica.

CONSEJOS BIZANTINOS DE MONSIEUR SARALEGUI 2


INSTRUCCIONES PARA LEVANTARSE UNA MINA EN EL COLECTIVO



Para conquistar una señorita en el colectivo es importante que haya un colectivo.



Hay dos opciones: una es hacerlo en la parada y la otra en viaje.



Si es la primera , busca una parada de colectivo que no te aleje demasiado de donde vives, pues si fracasas tendrás donde recluirte.



Si llegas primero a la parada, debes cederle tu lugar, cosa que además de bien vista te permitirá observar qué asiento elige, ya sea para sentarte a su lado o en un lugar estratégico para observarla.

Si ella sube después, quedarás como un infeliz cambiando el asiento.



Retornando a la primera opción, haciéndote el indiferente debes comenzar una conversación interesante, tipo: cómo tarda este bondi! Poniendo ejemplos de tus experiencias mas recordadas, como aquella en la que el colectivo tardaba tanto que fuiste avanzando a pie, parada por parada, hasta llegar a tu destino tras caminar 34 kilómetros. Luego, ya en confianza, indaga sobre sus gustos y preferencias en líneas de transporte público. Hazle notar que eres un profundo conocedor y detalla para esto, las ventajas del 81 sobre el 24, los recorridos completos de cada una de las líneas existentes y el tipo de colectiveros que hay en ellas.



Si la descubres dentro del colectivo, debes tratar de acercarte a ella disimuladamente. Si está sentada, te pararás junto a su asiento y te harás notar con leves y seductores movimientos. Si está parada, ponte junto a ella pero sin tocarla y sin brincar, también haz que note tu presencia.



Puede ocurrir que descubras a esa muchacha de tu vida viajando y viendo que ella siempre sube a la misma hora y en la misma parada, todos los días. Durante una semana estudia bien sus movimientos y cuando estés seguro que ella te ha notado, elige un día, baja del colectivo una parada antes y camina hasta donde ella espera siempre. Allí comienzas con los primeros consejos que te he dado.

Nunca olvides el paquete de pastillas para convidarla, es un gesto galante que ellas jamás olvidan, pero no seas bruto, no lleves esas picantes sino las frutadas.



Recuerda que en los colectivos han nacido los romances mas célebres. Tu puedes iniciar uno de ellos. Depende de ti.

CONSEJOS BIZANTINOS DE MONSIEUR SARALEGUI 1


INSTRUCCIONES PARA PEDIR LA MANO DE LA NOVIA



El principal punto para lograr este objetivo es tener una novia y a su vez, que esta novia tenga un padre y no otra cosa. Dedicaremos primero unas breves palabras a la figura de la madre ya que –como está comprobado- esta figura es totalmente negativa.



Tomando en cuenta a la mencionada señora, la prioridad será mantenerla alejada de toda posibilidad de interferencia en tu diálogo con el padre. Tendrás que convencer a tu novia de que la lleve a un lugar apartado del sitio de reunión y la mantenga entretenida. Puedes hacer que la encierre en el baño, pero esto dependerá de tu capacidad de convicción. Otra posibilidad de distracción es dando un dinero a tu cuñado, es decir, comprando la voluntad del hermanito menor.



Ni por asomo se te ocurra llevar ocultas entre tus ropas alimañas del tipo de ratas o lagartijas para soltar en la casa, porque si bien esto, sin duda, atrapará la atención de tu suegra, también pondrá los nervios de punta de tu suegro, a quien necesitas relajado y cordial.



Lo primero es tu apariencia. Si tienes el cabello largo, escóndelo tirante y bien atado, bajo el cuello de la camisa y no te muevas mucho, por las dudas. Si tienes barba, arráncala por esta vez. Si llevas bigote, recórtalo prolijamente y quítate esos pelinchos que se te meten entre los dientes, pues darás una imagen repugnante. Si sufres de incontinencia, ve al encuentro en ayunas y no aceptes nada, no sólo notarán tu modestia (aunque sea falsa) sino que además evitarás un posible envenenamiento de la señora mayor, antes mencionada. Báñate aunque te produzca asco y especialmente asea bien tus patas, porque aunque no lo notes, ese olor se siente de la otra cuadra. Recuerda que es imposible que no transpires como un orangután en celo, aunque sea un tórrido invierno, pues estas situaciones son las mas espantosas que podrás tener en toda tu miserable vida. Vístete, no lo olvides.



Antes del encuentro sácale a tu novia todos los datos posibles de su padre. Si es necesario, embriágala para sonsacarle las miserias mas ocultas de la familia. Ve preparado, para una batalla es imprescindible conocer el territorio del enemigo. En la presentación que tu novia hará, muéstrate respetuoso y seguro. No masques chicle como un idiota y si tienes tendencia al tartamudeo, ponte en la boca un pequeño guijarro como hacía un griego en la antigua antigüedad. Eso si, no lo muerdas. (no muerdas al guijarro, no al griego, imbécil)



Una vez ubicados en el sitio de conversación, no hables primero, espera. El feroz inquisidor tendrá una batería de preguntas para arrinconarte. Piensa que esas preguntas siempre son las mismas desde hace siglos. Lo único que persigue el sujeto es quedarse conforme con su propia conciencia, no le importa ni la hija, ni su horrenda esposa, y menos tu, lo único que quiere es pensar que no le entregó su retoño a un pobre desgraciado como él.



Contesta breve y conciso, no alargues las respuestas, no te pierdas en un maremágnum de explicaciones porque seguro caerás en alguna falta que él notará y con tus mismas palabras te llevará a tu propio funeral amoroso. Tu sólo debes responder interrogantes que atañen a la cuestión propiamente dicha. No te dejes enroscar por asuntos subjetivos como la política o el fóbal. Jamás muestres tus debilidades psicológicas, que son infinitas, habla solamente de cosas concretas.



Te preguntará: ¿Estudia? ¿Qué estudia? ¿Y eso para qué sirve? También, por supuesto: ¿Trabaja? ¿De qué trabaja? ¿Cuánto gana? ¿Y eso para qué sirve? Y el momento preferido de todo perverso: ¿Qué intenciones tiene con mi hija?

No seas estúpido, no respondas la verdad. Es aquí donde debes usar tus mañas y hablar como lo haría él. Imítalo sin que lo note. Siempre contestarás lo que él quiere oír, nunca lo que tu piensas.



En la parte final, si obtienes una respuesta favorable, te sentirás aliviado, pero con los años te recordarás a ti mismo como el mas ganso de los mortales. El hombre se pondrá de pie y mirándote con los ojos humedecidos, te abrazará como a un hijo. La vieja insoportable saltará desde adentro de un mueble sollozando y llenando de mocos a tu novia. El fastidioso pequeño, tu cuñado, no dejará de gritar: cuando comemos! Mientras tu novia y tu, se mirarán como desde otro mundo, intuyendo ya una sin salida, algo asi como una derrota previa, como un futuro por demás horrendo.



Pero si resultas rechazado, hoy no lo verás como una victoria, aunque definitivamente, lo sea.

CRÓNICAS DE MONSIEUR SARALEGUI: Chau canario


Si, soy yo. ¿Me recuerdas? Mi nombre es Twity. Fui una estrella de la Warner, pero he caído en el olvido. Estoy viejo, abandonado a mi suerte. Soy un pobre infeliz. Me he convertido en un despojo, un harapo despreciado por todos. ¿Preguntas por el gato Silvestre? Pobre! Su suerte no fue mejor que la mía. En una cinta intentó atraparme desde una cornisa y cayó al vacío, despanzurrado, reventado contra el pavimento. ¿Y la abuelita, te preguntas? Ella murió tras una larga y dolorosa enfermedad, agravada por la demencia senil. Un día me confundió con sus tapones para los oídos y me pasé toda la noche resbalando en la cera de su enorme oreja. Aquí me ves. Soy yo. El viejo Twity. Reventado. Aplastado por la vida lujuriosa de burdeles entre mujeres canarias, champaña y marijuana. Fui un joven exitoso. Hoy no soy nada mas que un trasto  nauseabundo. Adiós amiga. Adiós amigo. Ojalá tengas mejor suerte que yo. Me despido desde este  triste rincón de un geriátrico en sombras.



(Monsieur Saralegui para Revista Cultural “Pindonga y Recuerdos”)

miércoles, 18 de julio de 2012

CRÓNICAS de Monsieur SARALEGUI: El corte


El día que Jean Vecchi Le Peduche fue, por vez primera, a la peluquería de Don CELESTINO PAPAQUERZIA, jamás imaginó el desenlace. Observó si, pero sin prestar demasiada atención, a los Desarrapados De La Ochava que cantaban consignas burlonas del estilo: Un cliente sin camelo / Celestino Dedos Duros / si le deja algunos pelos / seguro serán los del...! O aquellas otras mas hirientes como: Con su tijera maligna / con su talento y su empuje / Dedos Duros no resigna / ni a las pestañas del tujes!

En fin, Le Peduche notó que había varios hombres sentados y pensó, “Este coiffeur debe ser bueno, con tantos clientes...” Pero no eran clientes sino la célebre banda Los Garroneros del Mercadito, que iban a la peluquería cada mañana para leer el diario de arriba. El caso es que Le Peduche se acomodó en el sillón de Frankenstein dispuesto a mejorar el aspecto de su cabellera para la matinée de los sábados, en la que había convenido por fin una cita con SEVERINA La Culona, a la que venía arrastrando el ala desde hacía varias semanas.

Don CELESTINO PAPAQUERZIA, alias Dedos Duros, mientras le acomodaba el babero, miraba fijo con sus ojos de huevo ardiente la cabeza de Le Peduche. No entraremos aquí en las minucias del corte, para no abusar de la paciencia del lector. Pero no dejaremos de mencionar que Le Peduche, siempre despojado de afecto, en la peluquería se abandona y relaja con los ojos bien cerrados, al tacto del profesional de turno.

Al mirarse en el espejo, frente a la obra ya terminada, Le Peduche gritó: “¡Pero qué le ha hecho a mi cabeza!”, a lo que el veterano coiffeur respondió: “Lo que he podido”...

Jean Vecchi Le Peduche abandonó la peluquería con su nuevo corte plumero, horrorizado y lleno de vergüenza, entre la algarabía y las risotadas de Los Desarrapados De La Ochava que no dejaban de cantar: Hay que ser muy paparulo / esta no es ninguna hazaña / si te agarró Dedos Duros / plumereame las bolainas!



Monsier SARALEGUI

(Corresponasal de la Revista Cultural “Pindonga y Recuerdos”)

domingo, 15 de julio de 2012

CRÓNICAS de Monsieur SARALEGUI: El casorio

  
Durante la semana pasada, en el mas absoluto secreto, finalmente, Jean Vecchi Le Peduche, contrajo nupcias con la Pelusa. Como el casorio fue por imposición de la familia de la desposada, nuestro querido amigo tuvo que pedir, de apuro, un traje prestado. Claro, esto se notó. La breve y sentida ceremonia se llevó a cabo en la Basílica de Nuestra Señora del Bravo Suspiro, ante la algarabía de Los Desarrapados de la Ochava, que en cada amén, gritaban ¡Bravo! y daban furiosas pataditas en el suelo. No faltaron ni el viejo TORREJONA, cargando sus pesadas y célebres almorranas, ni los de la Comisión Directiva del Club La Pereza, que no hicieron otra cosa que dormir en los bancos del fondo. La música ambiental estuvo a cargo del loco Manos Crueles, pero como no sabe tocar el órgano, se limitó a acompañar con sus maracas, el tambor de pie y esa cosa que se pone en la boca y larga un ruido atroz. Tampoco faltaron las Murmuradoras del Recoveco, organizadas como siempre, en pequeños grupos repartidos por todo el templo. No se puede dejar de destacar, la presencia de Doña Catalina la costurera, autora del muy comentado vestido de la novia, que según algunos parecía la linterna de Lucifer. Al finalizar, el matrimonio corrió por el atrio en círculos, para evitar la lluvia de manices que, a falta de arroces, había llevado BENAVIDES, el quiosquero,
Como era de esperar, la familia del novio, no fue.   

(Para la Revista Cultural "Pindonga y Recuerdos")    

miércoles, 7 de marzo de 2012

CAFÉ BAR LOS BIZANTINOS



¡Vamos a armar un poco de bardo! Dijo Monsieur Saralegui mirando de reojo a don Lupercio y a Joe Cannabis que se apoderaban sin disimulo de unos bocadillos vascos rellenos de anchoas y se servían sin detención un borgoña bien grueso, que estaban sobre el mostrador del bar Los Bizantinos aprovechando que el viejo Torrejona, agachado y sin poder verlos, se acomodaba las almorranas. ¡Ojo, lo van a destronar, Saralegui! Gritó el japonés Brailowsky mientras aprovechando la distracción del adversario “repatriaba” en el tablero un alfil que le habían comido 5 minutos antes.

- Vengo de la muestra de un artista plástico en el Club Deportivo La Pereza y el tipo le manda un puntito de color por allá sobre el fondo blanco, en otro le manda un cuadradito, en otro una rayita, todo pequeñito, casi ínfimo y siempre sobre una enorme tela blanca. No sé si al tipo le falta vento para comprar acrílico o un pomo de óleo o si lo que no tiene son ideas. Usted, don Lupercio ¿Ha visto alguna muestra últimamente?

- Qué quiere que le diga, Saralegui, yo miro una botella estacionada y me da vértigo.

- A propósito del arte, don Lupercio, en el locutorio de las hermanitas Molotov, escuché a uno diciendo que es poeta o algo así y el tipo gritaba en la cabina que no lo inviten a lecturas ni encuentros ni festivales de poesía porque “él está en el futuro” Qué paparulo ¿no? ¡Si está en el futuro cómo lo van a invitar ahora!

- A mí –por ejemplo- la Hesperidina me arruinó el estómago pero la sigo tomando. Qué se yo, Cannabis, es una adhesión que tengo ¿Quién es poeta?

- No sé, no lo conozco, don Lupercio. Usted sabe que yo me la paso leyendo y leo y leo tanto poema minimalista, tanto fen shui, tanto sushi, tanto poema bambú y no me lo creo. Qué se yo, no sé si será amarretismo expresivo o pura moda o las dos cosas juntas. No hay extrañeza, no hay revelación, no hay impulso. Pienso en los poetas que me acercaron a la poesía y me entra una tristeza que ni le cuento. Y claro, a esta época le conviene que los poetas sean unos dormidos, no sea que se les dé por romper algo. ¿Y usted, qué me dice don Lupercio?

- Lo que yo puedo decirle es esto, Cannabis: la heladera Siam 90 fue lo más bendito que este ispa nos ha dado.

- El país, claro, el país. Justamente anoche estaba pensando en lo que significa pertenecer a un lugar. Todos somos una microfusión que anda por ahí, don Lupercio. El resultado de un entorno, la familia, el barrio, la ciudad, la región, en fin, esa construcción cultural que reflejamos y de la que formamos parte.

- Ajá... mire usted qué cosas se detiene a pensar, che.

- Claro, don Lupercio. Fijesé, por ejemplo en la música soy una microfusión entre los Beatles y el tango, el jazz y el folclore, el rock y el flamenco. Y lo mismo pasa con lo que leemos y con lo que miramos. Cada uno es el resultado de lo que lo atraviesa. ¿Me comprende ahora?

- Por supuesto, Cannabis, cómo no voy a entender si yo soy la microfusión entre la ginebra y el provolone, la Hesperidina y las aceitunas negras, el moscato y la fainá, la absenta y el Mantecol... Le ruego pruebe un día bajarse un Mantecol acompañado de un vaso de ajenjo. Después de eso todas las microfusiones le parecerán una pavadita.

- Cambiando de tema, hace tiempo le quiero hacer una pregunta: ¿Usted alguna vez estuvo casado, don Lupercio?

- Pero no, Saralegui, si yo siempre viví en Villa Luro!

- En torno a esta cuestión estar aquí o estar más allá, don Lupercio ¿Usted qué piensa, habrá vida en otros planetas? ¿Realmente cree que seres extraterrestres pueden llevar adelante civilizaciones más avanzadas que la nuestra?

- No sabría decirle, Cannabis, ignoro lo que pensará Saralegui sobre este tópico, pero a mí siempre me gustó el queso cremoso.




martes, 24 de enero de 2012

SARALEGUI TRAS LOS IMPOSIBLES


Se da por descontado que monsieur SARALEGUI ha debido salir corriendo en mas de una ocasión, ya sea por causa de su pico flojo en las tabernas, de su particular debilidad por las mozas de cresta melancólica, e inclusive, del singular modo que SARALEGUI adopta cuando delira con alcanzar objetivos imposibles. Entre estos últimos se cuenta la ocasión en la que SARALEGUI pretendió hipnotizar a una tigresa para hacerle creer que era gallina de barrio. Al principio todo marchaba según lo planeado, pero SARALEGUI –ya se sabe- no puede mezclar hembras con alcohol. El resultado lamentable nació de un descuido. Cuando apoyaba suavemente su esqueleto sobre la jovencita, comenzó a cantarle un bolero espantoso mientras, arrobado de ternura amorosa, olvidaba la concentración en la hipnosis.
Ella despertó de golpe, sintiéndose engañada e intentó aniquilarlo. SARALEGUI logro, mediante unos movimientos ondulantes, quizá provocados por el mismo estado etílico, no se sabe, alcanzar su salvación, atravesando por el mismo centro, el alambrado de la libertad. Hoy, desde la rama mas alta, SARALEGUI canta su amor perdido, de cara a los crepúsculos, con honda emoción y unas cuantas plumas menos. Salud SARALEGUI!

SARALEGUI Y EL ARTE DEL DISFRAZ


Ampliamente conocida es la maestría de monsieur SARALEGUI en el arte del disfraz. Son celebradas continuamente sus hazañas mas allá de los límites del Barrio Las Tripas. Tanto en el almacén del viejo TORREJONA, en el que los antiguos parroquianos –entre copita y copita de ginebra, apoyados en el mostrador- brindan cada cinco minutos, exactamente, por aquellos logros carnavalescos; como en el Club Atlético La Pereza donde Los Desarrapados de la Ochava y sin pudor alguno enlazan recuerdos gritando y pateando cosas.



Desde vecinos prominentes hasta truhanes con carnet, cuando el carnaval se acerca, comienzan todos a desplegar un rosario de memorias. Así es como surge, por ejemplo, el carnaval del 68 en el que SARALEGUI se disfrazó de viento levantando las polleras de las muchachas mas piernudas y arrancando el antifaz de los mas antipáticos del corso. O aquel del 72 cuando se disfrazó de música sólo para jorobar a los murgueros que al oírlo perdían el ritmo provocando, así, un zafarrancho en cada comparsa.


Pero su mayor proeza es, sin duda, el de la mimetización. Cuando SARALEGUI ve un disfraz que le gusta lo copia in situ y con un veloz movimiento logra un doble perfecto. De ese modo ha compartido la mesa de familias que no eran suyas, ha besado novias ajenas y hasta llegó a recibir premios no merecidos por él, precisamente. SARALEGUI, en su modesta grandeza, nunca dice nada. Cuando la barriada lo aplaude a su paso sólo atina a inclinar levemente la noble testa y rozar la punta de su boina canallesca, sonrojado si, pero sin perder un ápice de gallardía. Mucho SARALEGUI!

SARALEGUI, GLORIA DEL FÚTBOL


Son recordadas por muchos las hazañas futbolísticas de monsieur SARALEGUI especialmente en el Barrio Las Tripas. Y son recordadas justamente por el concepto de belleza que desplegaba SARALEGUI en su juego sumado al enorme caudal de artimañas, trucos, engaños o como llamaban sus detractores a lo que simplemente era: audacia del intelecto.

Sabido es que los inolvidables "Desarrapados de la Ochava", liderados por SARALEGUI, invictos por siempre, eran desafiados todo el tiempo por rivales envidiosos que no les alcanzaban ni a las musleras. Conjuntos siniestros de juego malintencionado y berreta que nunca hubieran podido derrotar a un equipo tan festivo y ocurrente.

Nadie olvidará jamás cómo SARALEGUI evitaba los golpes pegando primero y sin soltar la pelota, arrojando perfume a los ojos del rival o simplemente bajándoles los pantaloncitos a los defensores pudorosos para de inmediato tirarles un caño insultante. Nadie olvidará jamás a SARALEGUI jugando siempre a la sombra y esquivando la posibilidad, insoportable para él, de correr mas de 5 metros pero atento al desconcierto ajeno. Así es como se acercaba al arquero adversario y lo distraía del juego con sus artes poéticas: aquellos versos guarangos, irresistibles para cualquier muchachote de barrio.

He aquí algunos ejemplos desplegados, otrora, por el genial SARALEGUI:
Me dijo el almacenero
que tu novia es muy bonita
si le arrimo el sonajero
sonará cual campanita.

O este otro de tono mas campechano:
Es un partido embromado
eso no lo disimulo
si te quedás agachado
te la clavo en un angúlo.

Estas artes de la inspiración rimada ponían furiosos a los guardametas que olvidaban su función concreta debajo de los tres palos y salían disparados detrás suyo con fierros, cuchillos u otros objetos contundentes para golpear a un SARALEGUI siempre inalcanzable.

Finalmente su truco mas eficaz: hacerse amigote del portero adversario y apoyado con displicencia en uno de los palos, conversando animadamente, lo convidaba una tras otra con copitas de anís azucarado. ¡Sublime SARALEGUI!

Para resguardo de la memoria colectiva vale mencionar aquí la formación del equipo invicto de veteranos del Club Social y Deportivo La Pereza, liderado por nuestro héroe insuperable:

En el arco: Huevo Podrido
En la línea defensiva: Calamidá, el Gordo Cremona, Cebo Choto y Cosito.
En la línea media: el loco Gancia, Partagás y Joe Cannabis.
En la delantera: Culo e´vieja, Monsieur SARALEGUI y Puromoco.

Y todos ellos bajo la dirección técnica del incomparable estratega Don Lupercio “el Bifronte”.